Jairo Gutiérrez. “Hay que saber enseñar, saber explicar, pero sobre todo, saber escuchar”.

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"Yo empecé hace 44 años, en esto de la construcción. Como maestro de obra llevo casi 30 años. Este 17 de diciembre que pasó, cumplí 5 años de estar trabajando en la Escuela Taller de Bogotá...que por cierto me ha ido muy bien, porque he tenido la oportunidad de viajar por todo el país...cosa que no hice cuando estaba joven. Eso lo he podido hacer, gracias al convenio entre el Ministerio de Cultura y la Escuela, en el cual hay que adecuar los pisos de las salas de danza...adecuarlos con madera fina.

En una obra se trabaja con ayudantes, maestros, contra maestros, oficiales, ejeros, en fin, con muchas personas. Aquí en la Escuela, trabajo con muchachos que han hecho parte de ella como estudiantes, y que ahora ya son oficiales. Yo me siento, y ellos mismos me dicen, que soy como el papá de los pollitos...para colmo, nuestra camiseta de dotación, es de color naranja, entonces cuando llegamos a algún lado, ahí si nos dicen, llegaron los pollitos. Somos todos un equipo y trabajamos por igual. Yo les enseño a los muchachos muchas cosas, siempre que me hacen preguntas yo les respondo...porque lo que sé, es por la experiencia...sin embargo, ellos también me han enseñado, por ejemplo a ser paciente. Yo reconozco que soy muy acelerado...he aprendido a llevar el ritmo en equipo.

Yo estudié hasta 5 de primaria...todo lo que sé, es porque la vida me lo ha enseñado. Cuando empecé a trabajar, lo hice con mi papá. En ese entonces yo tenía 17 años. Para ser sincero, a mí esto de la construcción, no me gustaba. El primer ladrillo que instalé, fue un ladrillo Santa Fe. Mi papá fue el que me dijo, que me había quedado muy bien. Ahí yo me motivé a seguir, en este oficio, porque el que me decía eso, era mi papá...mi maestro, y además el que me pagaba. Yo me ganaba 50 pesos, eso era un platal. Mi papá se llamaba Carlos, él me dijo, que si me gustaba, siguiera adelante, y que lo hiciera bien. Yo a él le dedico, este título que acabo de recibir por parte del Sena. Yo me acabo de certificar como Maestro General de Obra, por Competencia Laboral. Fue algo que duró 7 meses. Allí estuve como maestro empírico. Todos los sábados fui hasta el Sena de Mosquera. Allí aprendí palabras técnicas del oficio de construcción...porque al ser uno empírico, maneja términos que no son adecuados, pero sin embargo, así uno se hacía entender. Por ejemplo yo antes decía...páseme el metro; no, ahora no. Ahora uno dice, páseme el flexómetro o cinta métrica. El profesor nos decía, que nosotros no íbamos a prender, porque ya todo eso lo sabíamos, que la vida y el trabajo, ya no lo había enseñado.

Las cosas que uno desea, tarde o temprano se cumplen. Esta certificación, era algo que yo tenía en mente desde hace mucho tiempo atrás. Esto para mí, es un orgullo muy grande. Es haber terminado completamente la etapa como maestro general, certificado por el Sena.

A los jóvenes yo les digo, que nunca se dejen desanimar, ante algún tropiezo. Que...aprendan lo que más puedan, de las personas que los rodean, todos tienen algo que enseñar. A las personas de mi misma edad...que, enseñen todo lo que saben. Que compartan, ese conocimiento, porque...todos somos semillas, que podemos crecer y dar frutos. Uno como maestro tiene una responsabilidad muy grande, con la gente que tiene a su cargo, porque uno por la experiencia, está en capacidad de enseñar, pero hay que saber hacerlo...hay que saber enseñar, saber explicar, pero sobre todo, saber escuchar".
 

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